| Fue
el motor innovador y su herencia de ser pioneros
lo que llevó a diseñar el Motorola
RAZR. En el 2003 Motorola lanzó el concepto
“Rey de los delgados” y envió
a dos equipos de diseño diferentes y a un
grupo de ingenieros a ver que podían hacer.
Con la intención que sea un gran salto que
distancie a Motorola del resto del Mercado, la estrategia
descansa en la herencia de innovación de
la compañía. Doce meses después
los tres grupos presentaron sus conceptos y Motorola
tuvo un teléfono que combinaba tecnología
de punta con un diseño minimalista, pureza
como propósito, forma funcional. Inclusive
dentro de los estándares de Motorola, el
producto era aún innovador (“first”).
Teniendo menos de 14mm de grueso, necesitaba materiales
innovadores, milagros de ingeniería y mecanismo
completamente nuevos para ahorrar espacio. El magnesio
fue usado para el habitáculo interior. Aunque
usualmente es considerado costoso, el magnesio es
18 veces más resistente que el plástico
– por lo tanto el habitáculo interior
podía ser 18 veces más delgado.
Las pantallas fueron hechas de vidrio. Los teléfonos
de Motorola pasan una serie de pruebas muy intensas
y rigurosas, que incluyen el golpearlos con esferas
de acero. Cuando uno de los primeros modelos con
pantalla de plástico estándar se quebró,
el equipo de materiales de CXD investigó
nuevas opciones y decidió utilizar un vidrio
obtenido orgánicamente y químicamente
endurecido.
El exterior fue hecho con aluminio utilizado en
la construcción de aviones, y actualmente
está siendo actualizado con un diseño
negro de edición limitada.
Ese diseño negro es en sí una maravilla
de Colors, Materials and Finishes (CMF), combinando
plástico y metal, dos materiales difíciles
de mezclar.
Cuando el RAZR entró en etapa de desarrollo,
pocos teléfonos “clamshell” tenían
antenas internas. Pero sin una, el equipo hubiera
tenido que sacrificar el diseño o hacer el
aparato más grueso. Cinco ingenieros tuvieron
cinco días para desarrollar dos conceptos
para una antena interna. El diseño ganador
cambió la orientación de los componentes
internos y movió la antena de la parte superior
a la parte inferior del teléfono. Además,
también probó ser una de las antenas
de mejor desempeño de Motorola.
Sin embargo, el RAZR aún necesitaba una nueva
bisagra y un nuevo teclado. Este último está
hecho de una lámina simple, producto de una
aleación de cobre y plata-niquelada. Es un
tercio del tamaño del teclado típico,
con los números grabados en la superficie.
Un haptic especial (respuesta de retroalimentación
a una fuerza física) fue diseñada
para crear la sensación de presionar botones
(sense of pushing buttons).
Finalmente se desarrolló la iluminación
– un detalle clave. El teclado tenía
una luz de fondo proveniente de un panel de luz
azul electro-luminiscente, creando un efecto de
“caja de luz” que añade un nivel
de sorpresa y enriquece la experiencia de abrir
el teléfono.
Ahora, con su forma sólida y su iluminación
innovadora, el teléfono pasa fácilmente
la “prueba de los tres metros” que CXD
había puesto. Con el RAZR, el grupo –
liderado por Chris Arnholdt como diseñador
jefe y Roger Jellicoe como gerente de ingeniería
– ha llevado el diseño a un nuevo nivel,
creando una forma identificable y un inmediato reconocimiento
del diseño de Motorola.
A lo largo del proceso, los diseñadores utilizaron
la investigación del grupo Perceived Quality
(Calidad percibida) dado que ellos planearon los
materiales, el teclado y la facilidad de utilizar
el aparato con una sola mano. El trabajo claramente
pagó sus frutos. Cuando el teléfono
fue lanzado en Europa, tenía enormes listas
de espera y en los EE.UU. recibió críticas
extraordinarias (delirantes). Pero, quizás,
el fruto más importante vino del propio CXD:
“El proyecto RAZR reencendió un adictivo
espíritu de innovación y resultó
en una increíble hazaña de diseño
e ingeniería.”. Además, creó
un cambio de paradigma en Motorola, asegurando que
el diseño es frontal y central, liderando
la ingeniería y la tecnología.
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