Todo
es fácilmente violable para el llamado
"hacker más famoso del mundo".
Nadie está a salvo.

Así lo enseña en las demostraciones
prácticas que cuajan sus cursos y conferencias,
los dedos volando sobre el teclado de la computadora
o el teléfono, mostrando lo fácil
que es engañar a la gente, entrar en sus
sistemas, robarles lo que sea.
El mundo ha cambiado desde que Kevin Mitnick,
un joven autodidacta, fue el azote de grandes
empresas.
Desde su nueva vida, sin deudas con la justicia,
Mitnick se encarga de avisar a la gente, usuarios
y empresas, sobre los peligros que tan bien conoce
y cómo evitarlos.
En sus tiempos, el arma más temible de
Mitnick contra las empresas fue la llamada "ingeniería
social", el arte de persuadir con engaño
a los empleados para que, casi sin darse cuenta,
den informaciones vitales a un desconocido.
En general, la "ingeniería social"
es una técnica más rápida
que ponerte a buscar vulnerabilidades en sus computadoras",
explica.
Hoy, esta técnica sigue siendo el principal
talón de Aquiles de la seguridad empresarial.
La razón es, asegura, "la estupidez
de la gente. Se hizo una prueba en una estación
de metro de Londres, donde se regalaba un bolígrafo
a quien revelase la contraseña de su computadora
del trabajo. El 70% de personas aceptaron el cambio".
Además, no suelen entender el valor de
la información que manejan ni las consecuencias
de sus acciones".
Para evitar este serio peligro, Mitnick recomienda
a las empresas: "Tomarse en serio a sus empleados,
implicando también a los directivos, crear
protocolos de actuación con normas sencillas,
fáciles de recordar y cumplir, implicar
a la gente, mostrándoles qué puede
pasar si se dejan engañar y, sobre todo,
enseñarles que está bien negarse
a hacer o decir algo si no lo ven claro".
La "ingeniería social" es también
una de las principales amenazas con que se enfrentan
los usuarios de a pie, que cada vez más
frecuentemente reciben mensajes de correo donde
se les quiere persuadir para que visiten una web
fraudulenta e introduzcan sus datos bancarios,
llamen a un teléfono que simula ser el
de su banco y tecleen su contraseña, o
pinchen en un archivo adjunto que en realidad
instala un virus en la computadora.
Además de estar atentos a los intentos
de engañarles, Mitnick tiene otros consejos
para los usuarios: "Hacer copias de seguridad,
que son muy útiles en caso de desastre
como cuando se borra algún programa, se
estropea el sistema operativo, ataques de virus,
etc.". Además, recomienda: "Usar
siempre un programa antivirus, otro que detecte
los programas espía y un cortafuegos que
controle tanto el tráfico que sale como
el que entra en la computadora".
También es importante tener los programas
actualizados y aplicar con celeridad los parches
de seguridad que vayan apareciendo.
Mitnick recomienda: "Minimizar el número
de servicios abiertos en la computadora, tener
sólo los programas necesarios". Y
añade importantes recomendaciones para
las personas que utilizan el sistema operativo
Windows: "No usen el navegador Internet Explorer,
es mejor y más seguro el navegador libre
Firefox. Y, en caso de usar Explorer, desactiven
los controles ActiveX, excepto cuando visiten
sitios confiables. Además, habiliten el
servicio DEP (Data Execution Prevention), una
prevención que Windows lleva de fábrica
para evitar la ejecución de datos en su
computadora".
Mitnick destacó en el colegio por hacer
llamadas gratuitas y saltar centrales. El siguiente
paso natural fue hacer lo mismo con PCs. Son incontables
los sistemas informáticos que ha asaltado,
gracias especialmente a su mejor arma: la "ingeniería
social".
A los 25 años, era procesado por intentar
robar el código fuente de un sistema operativo.
Este arresto le encumbró como hacker de
leyenda, los periódicos le llamaban terrorista
electrónico y aseguraban que era capaz
de provocar un holocausto nuclear sólo
con un teléfono.
Estuvo
en prisión ocho meses, aislado en una celda
de máxima seguridad. Su abogado consiguió
reducir la pena, aduciendo que no era un criminal
sino un adicto a la computación, y Mitnick
pasó un año en un centro de rehabilitación
de drogadictos. Al salir, volvió a frecuentar
las viejas amistades, que le llevaron otra vez
a las andadas: Motorola, Nokia, Sun, Fujitsu,
nadie estaba a salvo de la curiosidad de Mitnick.
En 1992, se emitía una orden de búsqueda
contra el joven, por romper la libertad condicional,
al haber accedido supuestamente a una computadora.
Empezó entonces un juego del ratón
y el gato, con Mitnick viajando de una ciudad
a otra, cambiando de empleo y de identidad. Finalmente,
el FBI le detenía en febrero de 1995. Pasaría
más de cuatro años en prisión,
sin juicio ni fianza. Actualmente, Kevin David
Mitnick tiene su propia empresa de seguridad informática,
da cursos y conferencias por todo el mundo, escribe
artículos y libros e incluso aparece como
personaje en los videojuegos "Grand Theft
Auto" y "Vampire".